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lunes, 7 de enero de 2019

8 novelas sobre la transición

La Constitución cumple 40 años. Podríamos decir que está sufriendo la crisis de los cuarenta. Mira hacia atrás con nostalgia y se gusta verse joven, fuerte y consensual. Añora los tiempos mozos, y los idealiza. Las efemérides sirven, o suelen servir, para despolitizar el pasado, para desactivar lo que aquellos años pudieran tener de revolucionarios y para afianzar los mitos fundacionales. Esto va a ocurrir –o está ocurriendo ya, desde hace algún tiempo– con la transición. Allí empezó nuestra democracia –nos dicen– gracias al gesto heroico de dos hombres –Suárez y el rey– que nos concedieron la libertad. Pero la democracia y la libertad no son una concesión, sino una conquista de quienes lucharon. Para prevenirnos de esta lectura mítica, ofrecemos aquí la lectura de 8 novelas sobre la transición, 8 novelas críticas que miran sin complacencia aquellos años que no son tan idílicos como el relato de la transición los imagina. Son novelas que muestran la continuidad entre la dictadura y la democracia, la continuidad de un modelo productivo que consolidó un capitalismo especulativo y de consumo y la corrupción como sistema, la continuidad de una clase social en el poder, que ganó la guerra en el 1939 y continuó ganándola en 1978.
 
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‘Los mares del sur’,
MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN.
(Planteta, 1979)

La trama de esta entrega del detective Pepe Carvalho se sitúa –y no por casualidad– entre el Plan de Estabilización Nacional de 1959 y los Pactos de La Moncloa de 1979. Manuel Vázquez Montalbán establece una continuidad entre el proceso de liberalización del mercado que se llevó a cabo en la España franquista, al dictado del FMI y la OCDE, y la constitución de la democracia. La continuidad de un sistema económico basado en la construcción, la especulación inmobiliaria y la corrupción edilicia. Aunque la forma del Estado cambiara con la transición, los que estaban en el poder –y sus modos de operar– seguían siendo los mismos. Con este paisaje de fondo –o quizá no tan de fondo– se produce un crimen: Stuart Pedrell, miembro de la élite financiera, pero contrario a las maniobras de la clase dominante para perpetuarse en el poder, aparece asesinado en un descampado en un barrio periférico, de clase obrera. Pepe Carvalho debe resolver el caso: ¿quién ha pagado el alto precio de la transición?

‘La caída de Madrid’,
RAFAEL CHIRBES.
(Anagrama, 2000)

19 de noviembre de 1975. Franco agoniza. Las luchas de poder para pilotar la transición se activan. La caída de Madrid se desarrolla en un solo día, durante la lenta agonía del dictador. Chirbes organiza su novela como un desfile de personajes. Cada uno de ellos representa un colectivo, personifica una función política y social de quienes participaron en la correlación de fuerzas –o de debilidades (Montalbán dixit)– de la transición. Desde un activista clandestino hasta un hombre de negocios, pasando por un viejo profesor republicano que regresa del exilio a una España que ya no reconoce. La llegada de Franco al hospital madrileño de La Paz pudo suponer un punto de inflexión en la historia de España, sin embargo, como ocurrió en 1939, se trata de una nueva caída de Madrid: quienes ganaron la guerra, han ganado también la batalla de la transición.

‘Lo real’,
BELÉN GOPEGUI.
(Anagrama, 2001)
«Para dar cuenta de la transición española, no [se debe acudir] al mito sino sólo al encadenamiento de los hechos relevantes», dice la narradora de la novela. Y acaso con Lo real Belén Gopegui no pretenda otra cosa: describir –partiendo desde la España de 1986, año en que se celebra el referéndum de la OTAN– la sucesión de eventos que han ido configurando la sociedad española, desde el franquismo hasta la democracia. La transición supuso la pervivencia en el poder de élites económicas del franquismo, pero nada hubiera sido posible sin unos mecanismos que encubrieran la transacción. Para ello se establecieron dos niveles en la sociedad: por un lado, lo que la novela denomina «ficción democrática», que entiende que cualquiera, por su propio mérito y talento, puede acceder al poder, y, por otro, las auténticas reglas del juego, las que de verdad rigen la sociedad: solo tienen acceso al poder aquellos que ya están instalados en él. No hay libertad ni igualdad, solo la perpetuación en el poder –político, económico y también mediático– de la burguesía. Edmundo Gómez Risco, el protagonista de Lo real, entiende rápidamente las reglas del juego y las asume para poder abrirse paso en la hermética sociedad española del postfranquismo, inventándose un currículum y una vida acorde con lo que las verdaderas reglas del juego exigen. Pero no persigue el triunfo individual; al contrario, ha diseñado una estrategia para medrar y, desde la cima, actuar para tratar de cambiar las cosas.

‘El vano ayer’,
ISAAC ROSA.
(Seix Barral, 2004)

Los vencedores de la transición fijaron su relato. En aquella fotografía todos ellos salían sonrientes y demócratas, como si lo hubieran sido toda la vida. Reconciliación y transición pacífica. Fuera de foco quedaron los muertos y los torturados; también la trampa de una ley de amnistía que otorgaba impunidad a asesinos y torturadores. Pero, de un tiempo a esta parte, desde que la sociedad española perdió el miedo a mirar el pasado, el relato vuelve a estar en disputa. Había que disputarle al poder el régimen de verdad que se instauró en la transición. En El vano ayer, Isaac Rosa pone en escena el conflicto de memorias que vive la sociedad española, por medio de la creación de un universo dialógico –«la novela es un territorio participativo», se dice en sus páginas–, compuesto por un “autor” que ensaya distintas tramas y distintos modos de construir un personaje; un “lector” que se rebela, interrumpe y opina sobre la trama; y distintos “relatores” que cuentan su experiencia personal. Isaac Rosa, con El vano ayer, por medio del recurso estético de la “novela en marcha”, se pregunta cómo escribir una novela crítica que no caiga en un perspectivismo indulgente, en un retrato incapaz de desestabilizar el presente, o en una suerte de epopeya individualista donde lo que menos importe sea el rigor o la verdad histórica. El vano ayer es una novela que no solo denuncia la realidad sino también los velos que la ocultan. Una novela con un final abierto que no responde a un mero capricho estético, más bien indica que no puede cerrarse simbólicamente un relato que sigue abierto, vivo, sin resolver.

‘Todo está perdonado’,
RAFAEL REIG.
(Tusquets, 2011)

A través de una trama neo-policial que busca dilucidar el asesinato de Laura Gamazo, hija de un empresario que es envenenada el día de su boda, Rafael Reig describe el proceso en que las élites económicas y políticas del franquismo se convirtieron, de la noche a la mañana, en demócratas. Con un título que bien podría ser el estribillo del relato de la transición, que pone en valor el consenso y la reconciliación mientras invisibiliza los costes reales de un proceso histórico deficiente, Reig construye una novela donde describe cómo los que ganaron la guerra en 1936 también ganaron la paz en 1978. El poder sigue estando en manos de unos pocos, que siguen siendo los mismos. La historia de la transición no es la historia de una ruptura, sino más bien de una continuidad: la de los apellidos de aquellos que tuvieron el poder en la dictadura se repiten en democracia. En España el poder se transmite a través de la sangre, y no solo en la institución monárquica.

‘Daniel Astor y la caja negra’,
MARTA SANZ.
(Anagrama, 2013)

1978. Dos niñas juegan en su “habitación propia” recortando fotografías publicadas en las revistas de la prensa rosa. Ambas encuentran en las vidas glamurosas de las mujeres de papel couché la inspiración para construir su propia subjetividad. El pudor católico y mojigato de la sociedad franquista ha quedado atrás. El cuerpo y la sexualidad se exhibe libre. Mujeres libres, liberadas, o más bien liberalizadas para el consumo masculino. En Daniela Astor y la caja negra, Marta Sanz pone el foco en esa tensión. Pero, a su vez, la novela reflexiona sobre los elementos residuales que persisten en la nueva sociedad democrática nacida de la transición. La trama de la novela nos permite asistir a un aborto y con ello al modo en que la sociedad criminaliza y condena la práctica abortiva y cuestiona el derecho de la mujer a decidir, con libertad, sobre su propio cuerpo. Pero habla también de las luchas que a la postre lograron su legalización. Todo ello se combina en la novela con el visionado del documental que, ya en la edad adulta, compone su protagonista sobre el cuerpo femenino en el cine del destape y el fantaterror, que sirve para subrayar cómo el cuerpo femenino se libera para convertirse en un bien de consumo.

‘El tiempo cifrado’,
MATÍAS ESCALERA CORDERO.
(Amargord, 2014)

Decía Julia Kristeva, al definir la intertextualidad como elemento constitutivo de la literatura, que toda obra no es sino un mosaico de citas. Sobre esta noción parece levantarse la estructura de El tiempo cifrado de Matías Escalera Cordero, que en ocasiones bordea, acaso intencionadamente, el pastiche posmoderno, ora con una cita de una famosa canción de la “movida madrileña”, ora con un fragmento extraído del Libro de Buen Amor. El texto delimita muy bien el uso –y la instrumentalización– de las citas, y cada uno de los registros cumple una función específica en el texto. Si los fragmentos de canciones, famosas en los años ochenta, tiempo en que transcurre la trama de la novela, apuntalan el relato que el capitalismo va escribiendo sobre sí mismo, invitando a la juventud a vivir el presente, a consumir y a consumirse cada día, los versos del Arcipreste de Hita se actualizan para entrar en colisión con un mundo que aparenta ser perfecto y cerrado, pero que está lleno de fisuras y en el que de un momento a otro pueden estallar las contradicciones. El tiempo cifrado habla de la transición como el momento fundacional del capitalismo avanzado en España. Empieza la etapa de la alienación en el consumo, donde los nuevos sujetos no se reconocen en su clase sino en sus mercancías.

‘Honrarás a tu padre y a tu madre’,
CRISTINA FALLARÁS.
(Anagrama, 2018)

El trauma se transmite de una generación a otra: si una sociedad no elabora los traumas causados por la violencia política, estos generan efectos nocivos en la siguiente generación, que hereda e interioriza comportamientos de vergüenza y miedo de sus padres o abuelos. Esta es la tesis que Clara Valverde sostiene en Desenterrar las palabras (Icaria, 2014), un ensayo que cae en manos de la protagonista/autora de Honrarás a tu padre y a tu madre tras una entrevista con la periodista Elena Cabrera. Cristina Fallarás explora los silencios y mentiras de su familia, una familia atravesada por la Guerra Civil. Su abuela paterna fregaba suelos y nunca hablaba de la guerra ni tampoco nadie se atrevía a preguntar. Su marido había sido fusilado. En la casa de sus otros abuelos, pertenecientes a la clase alta, sin embargo, se hablaba constantemente de la guerra: eran los vencedores y exhibían su relato como botín. La transición institucionalizó el silencio. «Me llamo Cristina y he salido a buscar a mis muertos», así empieza esta novela que es una novela de búsqueda, desde la certeza del nombre propio que también habrá de venirse abajo cuando se descubra que aquello que somos –o creemos ser– acumula los traumas de otros, que no pudieron procesar el duelo de la muerte y la humillación. La violencia que una parte de la familia ejerció sobre la otra ahora también nos pertenece y nos interpela. Honrarás a tu madre… es una novela que exige, por salud democrática, romper el silencio para elaborar un trauma de la violencia política que es ya transgeneracional.
 

lunes, 26 de noviembre de 2018

9 novelas sobre la clase obrera

Mundo Obrero, Nº 316 (abril, 2018). 
La narrativa de ficción, como la literatura y el arte en general, se contamina del entorno social en la que se produce. David Becerra Mayor, doctor en Literatura Española y autor de "La Guerra Civil como moda literaria" (Clave Intelectual, 2015) ha seleccionado nueve obras de ficción sobre la realidad de la clase obrera.
Tea rooms. Mujeres obreras de LUISA CARNÉS (1934; Hoja de Lata, 2016)
Triplemente olvidada –por comunista, por exiliada y por mujer–, Luisa Carnés tampoco fue recuperada cuando empezó el proceso de recuperación y reivindicación de las autoras de la (mal) llamada “generación del 27”. Luisa Carnés, que empezó trabajando en una fábrica de sombreros, curiosamente no fue catalogada como una de “Las Sinsombrero”. De extracción obrera, Carnés escribió en 1934 Tea romos, una novela protagonizada por Matilde, una camarera de una céntrica cafetería de Madrid que nos muestra, a través de sus ojos, la realidad conflictiva de las mujeres obreras que no solo sufren la explotación de clase, sino también la explotación patriarcal. Tea romos explora la necesidad de hacer converger la lucha por la emancipación de la mujer con la lucha de la clase obrera.

La mina de ARMANDO LÓPEZ SALINAS (1960; Akal, 2013).
Finalista del premio Nadal de 1959, La mina de Armando López Salinas cuenta la historia de Joaquín, un campesino que, ante la falta de oportunidades en el campo andaluz, se ve obligado a emigrar a la ciudad minera de Los Llanos en busca de trabajo. En La mina, Joaquín no sólo experimenta y sufre las deplorables condiciones de trabajo a las que son sometidos los mineros en las galerías; también descubre las contradicciones de una sociedad basada en la desigualdad y en la explotación. La mina es una novela donde se escenifica la lucha de clases durante los años de bisagra entre el abandono de la economía autárquica y el «desarrollismo» económico. El “milagro económico español” se construyó sobre las espaldas y el dolor –y, en ocasiones, la muerte– de trabajadores como los que La mina retrata.

Lo queremos todo de NANNI BALESTRINI (1971; Traficantes de Sueños, 2006)
Narrado en primera persona, como si fuera la transcripción de un testimonio oral, Lo queremos todo cuenta la toma de conciencia de un joven obrero del mediodía italiano que emigra a trabajar a las fábricas del norte de Italia. Escéptico y pasota, Alfonso, que así se llama el protagonista, terminará tomando una conciencia de clase antagonista y revolucionaria al rechazar el ritmo de trabajo inhumano que se les impone a los trabajadores en la cadena de montaje de la FIAT. Nuestro protagonista participará en la revuelta obrera de 1969, que estalla tras cincuenta días de huelga en una atmósfera de guerra civil y de guerrilla urbana. El objetivo no será ya mejorar las condiciones de trabajo, sino abolirlo del todo, porque “il lavoro fa schifo”: el trabajo da asco. La novela de Nanni Balestrini es, a la vez, un relato en primera persona de una evolución política de un joven obrero, una crónica de la revuelta urbana y una investigación sobre las condiciones laborales de los jóvenes obreros que provienen del sur. Un clásico moderno para entender el movimiento autónomo italiano.

Animales domésticos de MARTA SANZ (Destino, 2003)
Cuando en 2013 se publicó Animales domésticos, Rafael Chirbes la saludó como una de las pocas novelas protagonizadas por obreros desde los tiempos de la transición. Esta novela de Marta Sanz es un retablo de la clase obrera del tiempo de la burbuja y el excedente, una clase obrera espantada de revoluciones que, a pesar de su precariedad, no persigue sino reflejarse en los gustos y las conductas de la clase dominante. Viven un tiempo sin épica donde no hay lugar para heroicidades. La muerte de un compañero por un momento devuelve la conciencia de clase a uno sus protagonistas, pero estos obreros con pretensiones de clase media, que tienen que perder algo más que sus cadenas, no conocen la organización ni la lucha. Animales domésticos es un retrato crítico de la pérdida de conciencia de clase del proletariado en la sociedad de consumo contemporánea.

GB84 de DAVID PEACE (2004; Hoja de Lata, 2018)
Margaret Thatcher llevaba un año preparándose para su particular guerra de clases. Su enemigo, los mineros. En marzo de 1984 empezó una huelga que duró un año. Los mineros se movilizaron para resistir ante las políticas neoliberales que no tenían otro objetivo que debilitar el movimiento obrero y desmantelar el estado del bienestar construido a base de cuarenta años de luchas y conquistas. El Estado pone toda su maquinaria de guerra sucia a funcionar. Policías infiltrados en los piquetes, manipulación informativa, organización de esquiroles, intimidación policial o incluso la violencia paramilitar forman parte del muestrario. En GB84 de David Peace se intercalan dos narraciones: por un lado, los diarios de dos mineros nos permiten conocer el día a día de la lucha cotidiana, conocer la historia de la lucha desde abajo; por otro, la narración cronológica de los hechos que nos descubre dos tramas paralelas: la de las negociaciones de los dirigentes sindicales y la del hombre en la sombra de Margaret Thatcher, encargado de coordinar la guerra sucia contra los mineros. La resistencia minera de 1984 y la guerra sucia a la que se enfrentaron tiene, con GB84, por fin su novela.

El padre de Blancanieves de BELÉN GOPEGUI (Anagrama, 2007)
La trama se desencadena cuando Manuela, una profesora de instituto con una vida acomodada, recibe en mal estado la compra que ha encargado por teléfono al supermercado. Una queja provoca el despido del repartidor, un inmigrante ecuatoriano. Este hecho conduce a la protagonista a reflexionar sobre las consecuencias de nuestros actos sobre los demás, sobre todo sobre aquellos más vulnerables. El padre de Blancanieves, a través de una estructura compleja y una mezcla de voces narrativas, habla también de unos jóvenes que buscan emprender una lucha política en las relaciones mismas de producción. El objetivo de su lucha consiste en hacer política en el puesto de trabajo y tratar de transformar el mundo desde el lugar en el que se producen las mercancías. Su propuesta nada tiene que ver con la lucha obrera tradicional, y para llevar a cabo su acción política, los personajes, se sitúan fuera de partidos políticos y sindicatos, se reúnen en asamblea, en una estructura organizativa horizontal. Publicada cinco años antes del 15-M, en El padre de Blancanieves latía sin duda la “estructura de sentimiento” de la revolución que estaba a punto de llegar.

La mano invisible de ISAAC ROSA (Seix Barral, 2011)
En un momento en el que España registra los índices de paro más altos de su historia, Isaac Rosa publica una novela sobre el sentido del trabajo en el capitalismo. La mano invisible, título que Rosa toma de la célebre frase de Smith, nos traslada al escenario de un teatro –situado en una abandonada nave industrial a las afueras de la ciudad– donde unos trabajadores realizan sus labores bajo la mirada atenta de los espectadores que, como quien mira un reality show por televisión, acuden a observar con fascinación y extrañamiento cómo los distintos empleados trabajan. Por la novela desfilan obreros de distinta índole. Pero parece que ninguno de los que se encuentra encima del escenario trabaja verdaderamente, ya que deshacen su trabajo, cuando lo terminan, para volver a empezar de nuevo. Es como si más bien se tratara de una representación del trabajo: su trabajo no es productivo ni tiene consecuencias sobre la realidad. Aunque sí produce dolor y cansancio. ¿Qué está ocurriendo realmente sobre el escenario?

Made in Spain de JAVIER MAESTRE (Caballo de Troya, 2014)
Made in Spain de Javier Mestre cuenta la historia de Fernando, un joven despreocupado que de pronto hereda una fábrica de zapatos. Cuando pisa y reconoce la fábrica, descubre un mundo que se desmorona. Las máquinas descansan de los ritmos de producción de otras épocas, cuando se fabricaban tres mil pares de zapatos y salían de los almacenes cajas repletas de calzado para distribuir por todo el territorio nacional. Las circunstancias han cambiado. En el capitalismo avanzado, donde el mercado se ha globalizado, las industrias locales no pueden competir, en duelo tan desigual, con las empresas que han deslocalizado su producción para reducir costes y obtener precios más competitivos. La única forma de competir es aplicando prácticas laborales ilegales, llevando la producción a la economía sumergida, a talleres clandestinos donde los trabajadores no son dados de alta en la seguridad social ni sus salarios alcanzan para llevar una vida digna. Sin embargo, nuestro protagonista opta por construir una alternativa y decide gestionar la fábrica de un modo más humano. Fernando quiere poner a funcionar un capitalismo bueno. Pero, ¿es posible un capitalismo con rostro humano?

La trabajadora de ELVIRA NAVARRO (Random House, 2014)
La trabajadora de Elvira Navarro está protagonizada por dos mujeres que se ven obligadas a compartir piso en un periférico barrio de Madrid cuando las dos han alcanzado la madurez vital y profesional, y han superado aquellos tiempos de juventud en los se les prometía que con una alta formación académica podrían optar a un trabajo estable y bien remunerado y llevar una vida independiente y holgada. Pero tras la Universidad, los másteres y las estancias en el extranjero, no está el paraíso, más bien el infierno de las prácticas no remuneradas y los contratos temporales. No hay estabilidad sino una lucha constante, día a día, entre distintos sujetos aislados, sin vínculos afectivos, sin solidaridad. Es la lucha, o la competencia, del todos contra todos. En esa lucha hay perdedores. Los perdedores, como la trabajadora de esta novela, cuando se ven incapaces de competir y sacar rentabilidad en la competitividad cotidiana del capitalismo, enloquecen. Sufren alucinaciones, ataques de pánico, hormigueo en las piernas y en los brazos. La trabajadora habla de las enfermedades psíquicas que el neoliberalismo provoca.
David Becerra Mayor / Mundo Obrero: http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=7912

domingo, 21 de octubre de 2018

Congreso "Con la posguerra en el retrovisor"



Con la posguerra en el retrovisor


Las representaciones culturales del periodo franquista en la democracia (1975-2018)


Congreso Internacional
5 y 6 de noviembre de 2018
KANTL Centrum (Gante)

 Más info: http://www.posguerra.ugent.be/

Organizadores:
Universidad de Gante
Universidad de Amberes
Coordinadores:
Prof. Dra. Elizabeth Amann
Prof. Dra. Diana Arbaiza
Dra. María Teresa Navarrete
Dr. Nettah Yoeli-Rimmer










Programa: